La mayoría de las organizaciones que empiezan a trabajar con el Modelo de Gestión Avanzada de EUSKALIT se hacen antes o después la misma pregunta: ¿para qué sirve exactamente el contraste? El término no es intuitivo, y la diferencia entre hacerlo y no hacerlo no siempre está bien explicada. Este artículo lo aclara.
En qué consiste el contraste
El MGA puede utilizarse de dos formas. La primera es la autoevaluación: la propia organización reflexiona sobre su gestión usando el modelo como referencia, con participación del equipo de dirección y, si se quiere mayor riqueza, de otras personas de la organización. La segunda es el contraste: esa misma reflexión, pero incorporando la perspectiva de personas externas que aportan una mirada desde fuera.
En el contraste, evaluadores del Club de Evaluación de EUSKALIT analizan las prácticas de gestión de la organización y las sitúan respecto a los seis elementos del modelo —Estrategia, Clientes, Personas, Sociedad y Medioambiente, Innovación y Resultados— y sus veintitrés subelementos. El resultado es una valoración externa del nivel de avance en la gestión y de las áreas con mayor recorrido de mejora.
Qué produce el contraste en concreto
El contraste produce dos cosas. La primera es un diagnóstico: una imagen objetiva del nivel de avance, situada en cuatro niveles posibles —Básico, Intermedio, Desarrollado o Avanzado— para cada elemento del modelo. La segunda es un mapa de fortalezas y áreas de mejora con la granularidad suficiente para tomar decisiones concretas.
Esa combinación es lo que distingue al contraste de la autoevaluación. No porque la autoevaluación no tenga valor —lo tiene— sino porque la mirada externa añade algo que el equipo interno difícilmente puede darse a sí mismo: la perspectiva de quien no está dentro del sistema y puede ver lo que quienes lo habitan han dejado de ver. Los supuestos implícitos, las prácticas que se dan por consolidadas sin estarlo, las brechas entre lo que se dice y lo que se hace: todo eso aparece con más facilidad desde fuera.
Lo que el contraste no hace
El contraste no es una certificación. No otorga ningún sello ni garantiza ningún reconocimiento. Es un diagnóstico, no un premio.
Esta distinción importa porque condiciona cómo se usa. Una organización que hace el contraste para cumplir o para ver qué pasa obtiene un informe que acaba en un cajón. Una organización que lo hace para tomar decisiones —qué priorizar, dónde concentrar el esfuerzo, qué puede esperar de una implantación— obtiene la base de trabajo más sólida que existe para avanzar con criterio en el MGA.
El contraste tampoco dice qué hacer. Dice dónde está la organización. El paso siguiente —qué elementos abordar, en qué orden, con qué recursos— es una decisión que corresponde a la dirección, idealmente con quien pueda ayudar a interpretar los resultados y convertirlos en un plan viable.
Cuándo tiene más sentido hacerlo
El contraste aporta más cuando hay intención real de trabajar con lo que produce. Dos situaciones en las que es especialmente útil.
La primera: cuando la organización quiere implantar el MGA pero no sabe por dónde empezar. El contraste es el mapa de partida. Evita comenzar la implantación desde hipótesis o desde la percepción interna, que suele ser parcial y a veces optimista en exceso.
La segunda: cuando la organización lleva tiempo haciendo cosas con el modelo de forma informal y quiere saber si está avanzando de verdad. La mirada externa valida o cuestiona la autoevaluación y aporta referencias objetivas que la reflexión interna sola no puede dar.
Hay también un momento en que el contraste aporta menos: cuando se hace sin intención de actuar en función de lo que diga. En ese caso, el esfuerzo administrativo del proceso no se justifica.
El contraste dentro del programa Innobideak-Kudeabide
En el País Vasco, el contraste está integrado en el programa Innobideak-Kudeabide, que canaliza el acceso de las organizaciones al MGA con apoyo institucional. Para organizaciones de menos de cincuenta personas, la gestión del proceso corre a través de la Diputación Foral correspondiente —Álava, Bizkaia o Gipuzkoa—. Para organizaciones de cincuenta o más, a través de la SPRI y el Gobierno Vasco. Los plazos y condiciones de cada convocatoria se actualizan en kudeabide.com.
El contraste es el punto de partida más sólido para cualquier proceso de implantación del MGA. No porque sea obligatorio —no lo es— sino porque una implantación que empieza con un diagnóstico externo parte de evidencias, no de suposiciones. Y eso cambia la calidad de todas las decisiones que vienen después.
Si tu organización está valorando el proceso o quiere entender cómo usar los resultados del contraste para diseñar una implantación, la reunión inicial con Landu es el punto de partida natural.
Fuente: Modelo de Gestión Avanzada 2023 — EUSKALIT. los resultados del contraste para diseñar una implantación, la reunión inicial con Landu es el punto de partida natural.
Fuente: Modelo de Gestión Avanzada 2023. EUSKALIT — Kudeaketa Aurreratua.
